Entre lunas

La luna: enigmática para los amantes y cómplice de los furtivos. Fuente de curiosidad, anhelos y hasta silenciosos suspiros, fue amable aquella tarde y me permitió, entre nubes y montañas, hacerle algunos retratos mientras el sol la iluminaba camino a su guarida.

Llevé a cabo la improvisada sesión, el 15 de febrero, en el “El Santuario Natural de Yerba Loca”, cercano a Santiago, Chile. Fue durante la misma salida en que realicé la serie Fluir.

Era apenas un niño de siete u ocho años, pero me sentía profundamente atraído por aquellas imágenes fotográficas. Nacía en mí un deseo —o tal vez una necesidad— de capturar y testificar mi propia versión del mundo.

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