Lo importante

Me dijeron que lo importante era el destino, y eché a andar con aplomo en su búsqueda. Atravesé cielos propios y ajenos; crucé mares, lagos, ríos y bosques, pero no encontraba aquello que decían, era tan fundamental.
Ilustración creada bajo la dirección creativa del autor mediante el uso de Inteligencia Artificial

Me dijeron que lo importante era el destino, y eché a andar con aplomo en su búsqueda. Atravesé cielos propios y ajenos; crucé mares, lagos, ríos y bosques, pero no encontraba aquello que decían, era tan fundamental.

En el trayecto descubrí la fotografía. Cientos, miles de imágenes; mudos testigos de mi andar que, quizás al llegar, podría mostrar con entusiasmo cual trofeos de mi viaje por la vida. Pero… fue en ellas donde visualicé lo esencial.

Al mirarlas hoy, comprendí que había retratado —sin saberlo— lo importante en mi vida, la felicidad de un momento, la emoción de un instante, pese a las cuestas y las bajadas; aun con las curvas y las rectas.

No, no fue a miles de kilómetros donde hallé lo “importante” —ese concepto abstracto y difuso—, sino en la música del viento, en el aroma del sendero, en el paisaje ignoto, en la calidez de una sonrisa y en las manos generosas que encontré en todas las latitudes.

Entre rostros y voces, la búsqueda se aclaró. El camino tomó forma y la alegría de un instante —una mirada, una palabra o el breve sonido de una risa— se transformó en el tesoro que tanto perseguía.

Me dijeron que lo importante era el destino, pero al buscarlo, me perdí, alegre, en los recovecos del camino.