Cinco minutos después de nacer, van a decidir tu nombre, nacionalidad, religión y secta, y pasarás el resto de tu vida defendiendo desesperadamente cosas que no elegiste.
Me dijeron que lo importante era el destino, y eché a andar con aplomo en su búsqueda. Atravesé cielos propios y ajenos; crucé mares, lagos, ríos y bosques, pero no