
La casa gris: bitácora de una resurrección — I
Me dijeron que lo importante era el destino, y eché a andar con aplomo en su búsqueda. Atravesé cielos propios y ajenos; crucé mares, lagos, ríos y bosques, pero no

Me dijeron que lo importante era el destino, y eché a andar con aplomo en su búsqueda. Atravesé cielos propios y ajenos; crucé mares, lagos, ríos y bosques, pero no

El vuelo Ícaro levantó, alas y sueños ajenos portaba; sal de esta isla, su padre ordenó, pero al sol no te acerques, enfatizó, mi anhelo de escape seguir debes.

¿Como serían esos amores de antaño, de esos con sabor a añejo, que con una sola fotografía, diminuta y mal enfocada, les bastaba para decidir enamorarse? Sencilla fotografía que daba

Deseo que suceda, dijo, al tiempo que él clavó su mirada en la de ella. “Hagamos que suceda” dijo, al tiempo que ella clavó su mirada en la de él.
"Estoy aquí, tu único compañero, de toda la vida, siempre a tu lado, a pesar de tus errores, a pesar de tus miedos."
Creíste