Lo primero que entiendo, es que así es como funciono, así he funcionado a lo largo de mi vida, con muchas cosas que llaman mi atención, no lo puedo evitar. Algo dentro de mi siente unas terribles ganas por saber, por investigar, por satisfacer esta necesidad que no puedo controlar.
Esto es lo que mi madre detectó, esto es lo que caracterizó a ese niño aprendiz de todo. Pero hoy es más sencillo. Durante mi juventud tenía que hurgar en mucho libros, documentales —si tenía la suerte de que pasaran alguno relacionado a algún tema de mi interés— para aprender. Hoy, basta usar Google, o más sencillo aún, la Inteligencia Artificial.
¿Porque yo sí y los demás no?
Crecer sin un diagnóstico de AACC me dio una visión un poco distorsionada de mí mismo. Al principio, aprendí a no hablar mucho de lo que aprendía porque, según la gente que me rodeaba, en el trabajo o incluso con amigos, parecía que presumía o que quería hacer quedar mal a los demás.
No soy el único que ha sentido esto; es algo común entre las personas con AACC que he conocido. No es presunción, simplemente es compartir lo que sabemos, como lo hacen los neurotípicos. Pero la falta de comprensión de ambos lados crea estigmas que terminamos adoptando.
Con el tiempo, desarrollamos enmascaramientos en nuestras conductas que se vuelven tan naturales que hasta llegamos a dudar de nosotros mismos.
De niño, en la primaria, me costaba mucho socializar. Mientras todos los demás hablaban de los programas de moda como “Viaje al fondo del mar” o “Tierra de gigantes”, yo prefería callar y observar. Me fascinaban los documentales del canal cinco, como los de Jacques Cousteau explorando el mundo submarino o los de vida salvaje en África.
Me resultaban mucho más interesantes que las aventuras fantásticas y a veces terroríficas del almirante Nelson y su tripulación en el submarino nuclear experimental Seaview. ¡Hasta tuve que buscar en Wikipedia en busca de información del programa!
Cuestionar e investigar para sobrevivir
No soy experto en neurodivergencia, y menos en Altas Capacidades, pero desde el comentario de Daniela y mi diagnóstico, he estado investigando un poco. No para presumir, ni siquiera para escribir este blog. Mi objetivo es más personal: aprender a conocerme mejor y dejar atrás esos enmascaramientos que no me pertenecen.
En estos primeros meses, he identificado algunos estigmas que me han ayudado a abrazarme como una persona diferente, pero no enferma ni con problemas neurológicos. Esto ha aumentado mi confianza y autoestima, y por primera vez en mi vida, me entiendo en muchos aspectos en los que antes me auto descalificaba.
Claro que apenas estoy empezando este camino y falta mucho por recorrer, pero esta vez estoy dispuesto a disfrutar más del paisaje que preocuparme por llegar al final.